Desarrollar al máximo las potencialidades intelectuales, afectivas, psicomotoras y espirituales de los niños y niñas a través de la ejecución de un programa acorde a la etapa de desarrollo que se encuentre, orientado por un personal netamente capacitado, y sobre todo permitiendo la guía del Espíritu Santo, a través de la revelación de la Palabra de Dios.
